Aquí, podemos ver un fragmento de un meteorito, cedido por el físico Stanislaus Erbrick, que cayó en 2004 en un pueblo al norte de la provincia de Palencia, Villalbeto de la Peña, numerosos testigos grabaron, e incluso fotografiaron, la trayectoria de su caída. Su velocidad superó los 61.000 kilómetros por hora, al entrar en la atmosfera, estalló, a unos 28 kilómetros de altura sobre León y los restos se dispersaron en un radio de aproximadamente cien kilómetros. Se recuperaron unos 50 fragmentos de meteorito, los primeros en territorio español en 57 años. Antes de explotar, tenía 1 metro de diámetro y pesaba entre quinientos y setecientos kilos. Si se acercan, pueden ver en el espejo de aumento, situado tras la pieza, como brilla ya que está compuesto en un 51% de un mineral muy brillante como es el olivino, muy presente en Canarias y en gran parte de la corteza terrestre.